La directora de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Ana Leiva, ha presentado hoy, en Guadalajara, el proyecto “Acción para la recuperación y mantenimiento de los ecosistemas”, que lleva adelante la Fundación Amigos de las Abejas, a través de la instalación de colmenares de polinización donde no se instalan los apicultores profesionales.

Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 14/02/2011, 16:57 h

El acto, celebrado en el Centro de Prensa de Guadalajara, ha contado también con la presencia de Luis Pérez, presidente de la Fundación Amigos de las Abejas, y Alfonso Martínez, biólogo especializado en medio ambiente y asesor del proyecto.

La recuperación de ecosistemas que plantea esta iniciativa está basada en tres aspectos fundamentales: la instalación de colmenares de polinización en aquellos lugares donde hay déficits; el préstamo de colmenas para facilitar el comienzo en la actividad de apicultores noveles y la recuperación de enjambres que se instalan en zonas habitadas, para evitar daños a la salud pública y enfermedades de las propias abejas (que pueden morir por causa de la ‘Varroa’, un género de ácaro, así como de otras enfermedades oportunistas).

En líneas generales, con la instalación de colmenas y su mantenimiento, se procura potenciar la polinización entomófila y, consecuentemente, la productividad de los bosques, promover su conservación y la de las especies que los habitan.

Las actuaciones previstas en el marco del proyecto no solo están encaminadas a contribuir a la preservación del medio ambiente, sino también a la generación de empleo asociado al medio rural, a través de la formación de personas decididas a iniciarse en el mundo de la apicultura.

Una buena polinización de las plantas proporciona alimento y mejora de hábitats para la fauna con la que conviven. Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, 2004), las abejas son responsables de la polinización de más del 80 por ciento de la vegetación mundial y, en menor medida, también lo son las aves y mamíferos. Así, la importancia de los insectos en esta labor es tal, en especial la de las abejas, que su desaparición comprometería seriamente la supervivencia de numerosas especies vegetales y animales y provocaría cuantiosas pérdidas a la agricultura.

APOYO DE OTRAS INICIATIVAS EN APICULTURA

La Fundación Biodiversidad brinda su apoyo a múltiples iniciativas vinculadas al rescate del valor social, económico y cultural de las especies vegetales y animales; algunas de estas han estado basadas también en la promoción de la apicultura.

Se ha contribuido, por ejemplo, con un proyecto del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), en Asturias, para valorar la responsabilidad que las abejas tienen sobre la polinización de recursos alimenticios tan importantes para especies emblemáticas de la región, como el oso pardo y el urogallo cantábrico. El hallazgo conllevó a la posterior instalación de colmenas para incrementar el efecto polinizador, puesto que en las áreas con colmenas existe un mayor número de cerezos, arándanos, hayucos y otras especies de gran importancia en la dieta de la fauna autóctona. Las actuaciones fueron posibles gracias al esfuerzo conjunto de los habitantes de la zona y utilizando la custodia del territorio como herramienta de colaboración.

Además, este año, y con la Asociación Española de Entomología, se ha previsto el desarrollo de APOLO, un proyecto de acción y sensibilización sobre la desaparición progresiva de los agentes polinizadores, tanto silvestres como domésticos, que persigue establecer una red coordinada de centros e instituciones implicadas en iniciativas sobre polinizadores, así como recopilar la información disponible en la materia, sensibilizar a la población sobre su importancia y fomentar la apicultura tradicional como actividad complementaria a la agricultura y la ganadería.

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