El sector apícola forma parte integrante de la agricultura europea. Proporciona ingresos primarios o complementarios a más de 600 000 ciudadanos de la Unión Europea. Presta unos servicios vitales a la agricultura a través de la polinización y contribuye al mantenimiento de la biodiversidad. Se calcula que un 84 % de las especies vegetales y un 76 % de la producción alimentaria en Europa dependen de la polinización por parte de las abejas, cuyo valor económico es mucho mayor que el valor de la miel producida y asciende a unos 15 000 millones de euros anuales en la UE. La apicultura también presta un servicio importante a los ecosistemas a través de la polinización, que contribuye a la mejora de la biodiversidad al mantener la diversidad genética de las plantas y el equilibrio ecológico. Por añadidura, la apicultura forma parte del patrimonio agrícola europeo y de las tradiciones nacionales.

La apicultura es una actividad única comparada con otros sectores de cría de animales. Se trata de la cría de insectos en estado semisalvaje, que no pueden domesticarse o controlarse de forma directa como otras especies. La apicultura no se basa en el animal por separado, sino en la totalidad de la colonia funcional, que consta de varios miles de insectos que trabajan conjuntamente como las células en otros organismos. En consecuencia, la investigación científica y la reglamentación deben desarrollarse tanto a escala del animal por separado como de la totalidad de la colonia.

Se dan unas diferencias significativas entre las características del sector apícola de los distintos Estados miembros, por ejemplo en cuanto al número y la cualificación de los apicultores (aficionados o profesionales), la densidad de las colmenas o el método de apicultura (colmenares fijos o móviles, en trashumancia). En algunos Estados miembros se dan unas condiciones agrícolas y medioambientales especialmente favorables, como en Francia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, Rumanía y España. Debido a una mayor densidad de las colmenas y un mayor número de apicultores profesionales, a menudo se califica a estos países de «Estados miembros apícolas profesionales». Revista la máxima importancia el reducir las diferencias entre los conocimientos de los apicultores profesionales y aficionados y el mejorar la difusión de informaciones y los conocimientos científicos entre ellos gracias a una formación eficaz.

Aún no está claro a qué obedecen exactamente los recientes incrementos de la mortalidad de las abejas. Hay varios obstáculos que entorpecen el desarrollo de productos novedosos para la salud de las abejas. El mercado de estos productos es relativamente reducido en comparación con el de otros sectores de la ganadería, y el rendimiento de las inversiones, escaso. Por esta razón, los fabricantes de productos veterinarios no están interesados en desarrollar nuevos medicamentos para el sector apícola. Por añadidura, la actual reglamentación del sistema de límites máximos de residuos (LMR) no garantiza una protección adecuada de los derechos de propiedad intelectual, lo cual es un factor disuasorio para que los productores innovadores desarrollen estos productos. La Comisión debe abordar este problema en un nuevo reglamento equilibrado. Aparte del desarrollo de nuevos medicamentos, deben examinarse además otras medidas de prevención, y deben apoyarse a nivel nacional los programas de apicultura y conservación de genes centrados en la tolerancia frente a las enfermedades y plagas.

Uno de los mayores obstáculos que entorpecen la actuación efectiva contra una mortalidad excesiva de las abejas radica en la falta de datos fiables y comparables sobre el número de colmenas, apicultores y pérdidas de colonias en la UE. Es de imperiosa necesidad el que se aplique un sistema de vigilancia armonizado y eficaz a fin de calcular el alcance de la mortalidad de las abejas y desarrollar un conocimiento más preciso acerca del alcance y las causas de la pérdida de colonias y otros problemas relacionados con la salud de las abejas. Al tiempo que se requiere un sistema armonizado de vigilancia a escala europeo, los Estados miembros también deben esforzarse por atenuar los riesgos que afectan a la salud de las abejas. Debe armonizarse la investigación y deben ponerse en común los resultados científicos a escala europea, a fin de evitar los solapamientos. Las autoridades nacionales y las organizaciones representativas en los Estados miembros deben apoyar la difusión entre los apicultores de los conocimientos científicos y técnicos oportunos en materia de salud de las abejas. Se requiere un diálogo permanente y estructurado entre los apicultores, los agricultores y las autoridades competentes. La Comisión debe contribuir al éxito de este diálogo presentando su página web pertinente en todas las lenguas oficiales de los Estados miembros donde la apicultura desempeña una función económica importante.

El informe acoge con satisfacción el programa piloto de vigilancia de la Comisión en materia de salud de las abejas y, en consonancia con las conclusiones del Consejo, pide a la Comisión que facilite el resultado a todas las partes interesadas, si bien hace hincapié en que se requieren nuevos esfuerzos para crear un sistema de vigilancia adecuado en la UE. La Comisión también debe apoyar la instauración de una red europea de colmenares de referencia para controlar la salud de las abejas en relación con las condiciones medioambientales y las prácticas apícolas/agrícolas.

El informe también aplaude la creación del Laboratorio de referencia de la UE para la salud de las abejas. El Laboratorio de referencia debe complementar las actividades de las redes de expertos existentes o los laboratorios nacionales y aprovechar los datos y experiencias recogidos en el marco del proyecto Coloss/COST. Entretanto se subraya la necesidad de apoyar a los laboratorios de diagnóstico y los ensayos de campo a escala nacional. Por añadidura, la Comisión debe liberar fondos para los laboratorios que se dedican a realizar análisis de calidad y seguridad de los productos apícolas y a compartir estas informaciones a escala europea.

Unos de los factores de estrés que afecta a la salud de las abejas es la presencia de agentes tóxicos en el medio ambiente, en especial el recurso indebido o excesivo a determinados plaguicidas. La Comisión se comprometió a revisar los datos que deben facilitarse al presentar los expedientes de plaguicidas, lo cual supone un paso positivo, pero convendría reforzar aún más las disposiciones del Reglamento 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, a fin de permitir una atenuación de los riesgos más eficaz. El actual requisito de etiquetado para el uso de plaguicidas resulta inapropiado. La autorización de los productos tóxicos debe especificar claramente en qué estado fenológico del cultivo en cuestión cabe utilizar o no el producto fitosanitario y esto debe indicarse claramente en la etiqueta del producto. Otro problema reside en la falta de investigaciones independientes sobre la sustitución de los productos fitosanitarios tóxicos.

No existen pruebas científicas de posibles efectos negativos directos de los cultivos modificados genéticamente en las abejas melíferas, si bien un estudio realizado por la AESA en 2009 identificó los OMG entre los factores de estrés relacionados con las causas del descenso de las poblaciones de abejas. Por ello reviste importancia que se reúnan datos fiables de todos los Estados miembros y se garantice una investigación objetiva en este ámbito. En efecto, suscita preocupación el que los productores de semillas modificadas genéticamente a menudo entorpezcan las investigaciones independientes al no facilitar polen purificado modificado genéticamente para la realización de pruebas de toxicidad.

Es importante y digno de encomio que la Comisión tenga previsto presentar una Legislación global de bienestar animal a principios de 2012, que sustituirá a la actual legislación veterinaria básica. Durante la revisión conviene tener en cuenta las necesidades específicas del sector apícola. Dicha revisión debe basarse en una amplia consulta pública de las partes interesadas. La revisión debe permitir un mayor grado de disponibilidad de los medicamentos veterinarios. Además, se acoge con satisfacción el que la Comisión haya reconocido la importancia social y medioambiental de la polinización, y, en consecuencia, se haga el debido hincapié en la salud de los polinizadores en la recién publicada Estrategia de la UE sobre la biodiversidad, a fin de luchar contra el consiguiente deterioro de los pastos apícolas naturales, y la erradicación de las especies vegetales melíferas. Las prácticas agrícolas sostenibles deben conformar el núcleo de la Política Agrícola Común reformado, instando a los agricultores a aplicar un conjunto de prácticas agronómicas, entre ellas la rotación de cultivos, los pastos permanentes, los cultivos de protección y las zonas de infraestructuras verdes. Los monocultivos causan una reducción de la calidad y cantidad de las fuentes de néctar y polen para las abejas. Junto con los cultivos de cereales y maíz para elaborar piensos y generar energía, el uso de sistemas de rotación de cultivos más variados y de cultivos mixtos en las explotaciones agrícolas, así como de combinados de gramíneas y trébol puede reportar importantes beneficios ambientales y agronómicos, ya que el cultivo de plantas leguminosas como parte de un sistema de rotación puede contribuir a la prevención de enfermedades y a la regeneración del suelo y tener efectos beneficiosos para la población de polinizadores y la protección del clima. Por ello debe apoyarse, en el marco de la Política Agrícola Común reformada, la gestión activa de los ecosistemas por parte de los agricultores, incluida la instalación, en los campos. de márgenes floridos favorables a los polinizadores.

En las últimas décadas se acusó un retraso en las investigaciones orientadas a nuevos medicamentos veterinarios para el sector apícola. Al igual que lo que ocurre en las investigaciones en materia de salud humana, el requisito previo para un control efectivo de las enfermedades es el desarrollo continuo de medicamentos y tratamientos. Las enfermedades tratadas con frecuencia con una presencia permanente pueden desarrollar una tolerancia o resistencia frente a las sustancias activas médicas. Lo mismo reza para la varrosis. Existen en el mercado varios productos veterinarios desarrollados con anterioridad para el tratamiento contra el Varroa, pero hasta la fecha ninguno de ellos es realmente eficaz.

La revisión de la Directiva 2001/110/CE (Directiva sobre la miel) reviste importancia por muchas razones. Las actuales disposiciones poco rigurosas sobre la calidad de la miel y la presencia de componentes externos orgánicos o sintéticos (incluidos los antibióticos) han dado lugar a situaciones poco claras, ya que los Estados miembros establecieron distintos niveles de tolerancia, lo cual puede distorsionar la competencia en el mercado interior. Es preciso establecer una legislación uniforme que fije los niveles de residuos antibióticos permitidos en la miel y en otros productos apícolas, asegurando con ello el funcionamiento sin trabas del mercado interior de la miel y eliminando las distorsiones de la competencia entre los apicultores de distintos Estados miembros. Normalmente los niveles mínimos de concentración de estas sustancias no plantean ningún riesgo para la salud humana, por lo que no es preciso introducir umbrales de no intervención (NALs) o valores de referencia (RPAs) para la miel.

La designación de origen prescrita por la Directiva sobre la miel también es contradictoria y no está en consonancia con la actual política de calidad de la UE. Las actuales disposiciones del punto 4 de la Directiva 2001/110/CE sobre el etiquetado de los productos apícolas no garantizan la protección del sector apícola de la UE y no facilitan unas informaciones adecuadas a los consumidores.

Hasta ahora, el sector de la miel no se ha beneficiado plenamente de las ventajas de la política europea de calidad. Apenas una docena de productos apícolas obtuvieron unas indicaciones DOP o IGP y los productores se resisten a solicitar las indicaciones geográficas.

Con arreglo a la nueva Política Agrícola Común de 2013, la UE debe otorgar una ayuda específica a los jóvenes apicultores a fin de contrarrestar el envejecimiento del sector apícola.

 

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